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Malas prácticas gremiales en salud: pactos entre cuatro paredes y reparto de grados en la ex Posta Central (HUAP)

La movilización acordada de “brazos caídos” de los funcionarios Técnicos en Enfermería Nivel Superior (TENS), asociados al gremio que dirige Leonor Carrizo, comenzó durante la noche del 27 de octubre y finalizó durante la jornada del miércoles 28 cuando las dirigentes y afiliados a esta agrupación conversaron a puerta cerrada sobre el escenario en el que se manifestaron.

Al parecer, los acuerdos tomados el pasado 13 de octubre, sólo sirvió para apagar el incendio que afectaba al director (s) y a la misma dirigente.

Pero como versa el dicho: donde hubo fuego, cenizas quedan y la probabilidad que se encienda de nuevo es alta, sobre todo en espacios de trabajo tan diversos y complejos como son los hospitales y, particularmente en la Ex Posta Central donde gobernar sólo es posible pagando con grandes favores.

Pasaron sólo 15 días desde que los dirigentes de los gremios paralizados firmaran el acuerdo (bastante exiguo para los trabajadores movilizados) y cuya principal demanda consistía en la salida inmediata del director (S) Carrasco Ruíz por el grave problema de clima laboral que su desempeño ha ocasionado a la cabeza de la Ex Posta Central, entre otras demandas que nunca fueron escuchadas y que terminó con la firma de los gremios otorgándole mayor potestad, dejando abandonados a los trabajadores.

Fundamentalmente, a la funcionaria TENS que el 28 de septiembre fue detenida por carabineros, cuya orden emanó de Carrasco Ruiz, para ser llevada a la Comisaría donde permaneció desde las 09:30 hrs., hasta pasadas las 17:00 hrs., constatando lesiones en otro hospital público.

La situación fue rechazada por los funcionarios debido el actuar de la dirección precipitando el paro total de labores.

Con la firma de este acuerdo, incluso, se permitió -sin mayor reflexión- que la funcionaria TENS, sea parte de un sumario interno por la responsabilidad que podría tener en los hechos acaecidos el 28 de septiembre, en circunstancias que ella fue agredida por los guardias de seguridad de la empresa READY 2GO y por orden del director (S). Es decir, después que la funcionaria fuese maltratada, agredida y detenida, hoy se destinará tiempo y recursos en investigar una situación que quedó clara desde el primer momento.

Segunda movilización

Ningún funcionario quedó satisfecho con el acuerdo tomado para bajar la movilización pasada y un rumor encendió las alertas. Las dirigentes Leonor Carrizo y Cynthia Espinoza, volvieron a acalorar los ánimos de los afiliados a este gremio.

El hecho surgió por la posibilidad de retirar a todos los TENS de urgencia desplazarlos a los diferentes pisos del recinto hospitalario y, en su lugar ingresarían enfermeros (as) sin titularse, en algunos casos, sin experiencia en urgencia y recibiendo un sueldo que supera el millón 400 mil pesos, muy por sobre lo que ganan los auxiliares paramédicos y los TENS, que, por lo demás, han desarrollado una carrera durante largos años.

Y, aunque este es uno de los grandes sueños del director (S), profesionalizar todas las áreas de la Ex Posta Central, aumentando con ello la inversión económica en recursos humanos, pero, en desmedro de los funcionarios que serían desplazados hasta llegar a la inminente cesantía, también se vería reflejado en el trato y calidad del servicio en los usuarios.

Esto debido a la baja o nula experiencia en urgencia que quedó demostrado en la primera ola pandémica que azotó a la zona central y, particularmente, en la Ex Posta Central.

Una fuente del área de TENS, habló con Capital Poniente, a condición de reserva de identidad y señaló que “Cuando estuvimos trabajando sin parar por la cantidad de pacientes COVID-19, llegaron enfermeras y kinesiólogos que no tenían ninguna experiencia, por lo que nuestro trabajo se vio duplicado y bajo gran presión, porque debíamos trabajar en lo que nos asignaron como “tareas”, ver a los pacientes y, además, estar pendientes de lo que los jóvenes contratados no sabían practicar.

Otro ejemplo muy clarificador de esto es que los kinesiólogos contratados, muchos de ellos venían de gimnasios que se encontraban cerrado y no tienen conocimiento para trabajar en urgencia. No estaban preparados y perdíamos tiempo enseñándoles”.

¿Trabajadores a la cabeza?  

Las negociaciones -a espaldas del propio gremio que dirige Carrizo- y conversaciones secretas para bajar la movilización quedaron estampadas en un acuerdo donde no ganaron nada más que la desilusión en parte importante de los funcionarios afiliados.

En reunión del gremio realizada en el auditorio del hospital, los trabajadores se manifestaron con dureza respecto de la actuación de la dirigencia en la pasada movilización y rayaron la cancha demandándole que asumiera que son ellos los que están ordenando, como base gremial recalcando que

“Esta movilización no es de los gremios, es de los trabajadores que nos sentimos pasados a llevar”, espetaron.

Por lo que durante la posterior reunión con el director (S) Carrasco Ruíz, Leonor Carrizo no tuvo mayor protagonismo, pasándole la “vocería” a su amiga y dirigente Cynthia Espinoza. No obstante, fueron los trabajadores quienes encararon directamente al director (S).

En la reunión, Carrasco Ruíz muy molesto interpeló a los trabajadores y los responsabilizó de la generación de una infección intrahospitalaria durante la movilización pasada.

De acuerdo con lo reporteado hasta el cierre de esta edición, no hay claridad de lo denunciado por el director (S).

Sin embargo, uno de los trabajadores que estaba en la reunión se dirigió a él y le respondió con firmeza “¿Cómo vamos a ser nosotros los responsables de una infección intrahospitalaria si estábamos movilizados fuera del hospital? Y de ser así ¿Por qué no denunció? Si no lo hizo, usted se convierte en cómplice”.

Carrasco Ruíz no tuvo cómo responder al trabajador, pues, lo compromete con las contrataciones a honorarios de enfermeros /as, sin experiencia y, en muchos casos, sin título, por lo tanto, de ser cierto que existió dicha infección intrahospitalaria, la responsabilidad sería de la misma dirección y de sus asesores.

Sin embargo, como ya es una costumbre, lo que los trabajadores que asistieron a la reunión no sabían, salvo el grupo más cercano a Carrizo, es que, en la tarde del 27 de octubre, Carrizo y 3 acompañantes se reunieron con Carrasco Ruíz.

Tuvieron una larga conversación que terminó después de las 22:00 hrs., y después de ello comenzó el paro de brazos caídos. Esta corta manifestación tenía las horas contadas y no sería más que un saludo a la bandera.

Pero ¿qué negoció esta vez Carrizo? ¿A qué acuerdos llegaron sin que la base gremial supiera? Será lo que tendrán que investigar las instancias de fiscalización correspondientes, pues, esta situación fue denunciada a la entidad fiscalizadora.

Una de las fuentes consultadas señaló a Capital Poniente que “Llama la atención que la dirigente converse con la dirección y después no entregue información a la base. Da para pensar y desconfiar”.

Y claro, es para desconfiar, pues, dentro de las negociaciones que Carrizo ha realizado a espaldas de sus propios afiliados, está el acuerdo para subir grados a 56 funcionarios. Todos ellos pertenecientes a la Asociación de Técnicos Paramédicos y otros, dirigido por ella.

Los 200 grados repartidos

En el año 2018, Carrizo logró otro “beneficio”: el aumento de 200 grados para distribuir entre los trabajadores, es decir, 3,6% grados en promedio por cada uno de los beneficiados y que fueron repartidos sólo entre 56 funcionarios que pertenecen a su gremio.

Si se hubiese negociado para todos o el máximo de funcionarios un grado, se habría obtenido, al menos, una mejora para 200 trabajadores. (Ver recuadro de asignación de grados año 2018).

En el recuadro, aparece la identificación de cada uno de los funcionarios que fueron beneficiados con los grados, nómina disgregada por identificación, antes de la” negociación express” y grados con los que quedaron después de la misma.

Llama la atención que todos aparecen registrados con fecha 29 de noviembre de 2017, en circunstancias que el acuerdo se alcanzó en abril del 2018 cuando ya estaba en vigencia la Resolución N°534 del 2 de febrero de 2018 remitida a todos los Centros Asistenciales por la Subsecretaría de Redes Asistenciales que restringe la entrega de grados (Ver recuadro con Resolución).

Si los grados hubiesen sido entregados a los funcionarios en el 2017 para entrar en vigor en el 2018, éstos tendrían que haber recibido el pago de los nuevos grados de manera retroactiva, situación que no pasó.

Asimismo, llama la atención que el mismo director (S) Osvaldo Carrasco Ruíz, en el mes de enero pasado, estuvo consultando las formas en que podría pagar a la dirigente Leonor Carrizo, el dinero que correspondería al denominado “incentivo al retiro” y, de esta manera, ella podría acogerse a jubilación con el dinero que corresponde.

Sin embargo, para la dirigente el plazo ya había caducado para acogerse a esta modalidad y sólo podría jubilarse sin este beneficio que el servicio público otorga. ¿Por qué Carrasco Ruíz buscaba beneficiarla igualmente?

Incentivo al Retiro

Leonor Carrizo, la dirigente histórica, cuenta con más de 40 años de experiencia en su labor profesional y como cabeza de uno de los gremios que antes tenía mucha fuerza. 

Conoce al dedillo cómo se maneja cada conflicto y es reconocida por la capacidad que ha tenido para apoyar o sacar autoridades, jefes de servicios y/o trabajadores que no se ajusten a sus propios lineamientos.

Asimismo, algunas personas también reconocen que ella aprovecha un conflicto para negociar para beneficio personal. Una fuente cercana al SSMC y que, también, solicitó reserva de identidad, asegura que “Carrizo ha recibido dinero (20 millones de pesos) de manera informal por parte de la actual directora del SSMC, Patricia Méndez.

Se le entregó ese dinero con el objetivo de mantener la calma en el HUAP y el director (S) pueda trabajar tranquilo, por lo que las movilizaciones que ha realizado hasta hoy sólo son una pantalla que le sirve a ella para mantener su vigencia y simular fuerza ante sus representados y, así como este ‘subsidio’ han existido otros”.

Capital Poniente intentó infructuosamente comunicarse con la dirigente Carrizo y con el SSMC para obtener sus versiones. Hasta el cierre de esta edición ambas partes no respondieron.

Las demandas urgentes ausentes

Fuentes cercanas al gremio conducido por Leonor Carrizo y al director (S) indicaron a condición de reserva de identidad que otro de los temas que provocó amplio rechazo por parte de los funcionarios fue el aviso enviado por el director (S) en el que informó que descontarían los días no trabajados durante la jornada de movilización anterior (15 días).

Esto significaría una merma significativa en sus sueldos y, además, la imposibilidad de recibir los bonos correspondientes en el 2021 y esto mantiene al personal inquieto y molesto.

Si bien todas las reivindicaciones de los trabajadores son plausibles, en cuanto a mejorar la calidad de vida, clima laboral, trato digno y respetuoso, jornadas laborales apegadas a la ley y que se han conquistado al fragor de las movilizaciones de los mismos trabajadores, hoy en la Ex Posta Central, no se estaría cumpliendo algo tan básico como  regresar a jornadas laborales como el resto de los hospitales de la Región Metropolitana.

Esto se denomina “el cuarto turno”, es decir, mientras en otros nosocomios están trabajando en turno de 12 horas (08:00 a 20:00 hrs.) al día siguiente el turno comienza a las 20:00 hrs, hasta las 08:00 hrs., y dos días libres.

En tanto, los funcionarios de la Ex Posta Central aún trabajan 24 por 3, vale decir, ingresan a turno a las 08:00 AM, y salen al día siguiente a las 08:00 AM.

24 horas seguidas y luego 3 días de descanso, lo que afecta la vida de cada uno de ellos de manera familiar, social, física y sin contención psicológica, ni durante ni posterior a la alta demanda de asistencia por la pandemia Covid-19.

Es decir, los trabajadores se encuentran en malas condiciones generales para enfrentar una segunda ola de contagios.

Una fuente cercana señaló:

“Cuando estábamos en plena pandemia, asistió un psicólogo como voluntario, no fue contratado y él se pagaba transporte y alimentación de su bolsillo, para trabajar en contención con los trabajadores que estábamos, principalmente, en primera línea, pero no duró mucho tiempo. Desde la dirección no hubo preocupación por esta situación. Siento que a nadie le importa”.

Los gatos encerrados son muchos más y todos los afectados son trabajadores de la propia asociación de Carrizo, excepto sus más cercanos, y los funcionarios de los otros gremios, porque si hay algo que bien sabe hacer la dirigente, es dividir para gobernar y negociar con intereses propios.

Ver aquí lista completa de aumentos de grado

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