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La humanidad absorbida por el neoliberalismo

Pasan los días y nos vemos envueltos en la segunda ola pandémica del coronavirus y con los números más altos en comparación al mismo periodo del año pasado. Entonces recordemos juntos la felicidad de año nuevo, donde las celebraciones fueron los focos centrales en los medios de comunicación.

Pero festejos entre comillas, porque después de enfrentar una de las peores pandemias, incluso más grande de lo que fue la peste negra en términos de contagio, nos imaginamos un 2021 nuevo, sin mascarillas, porque ya escuchábamos la palabra vacuna y nos alentaba a cerrar el peor año en términos económicos y sociales.

Entonces como dicen en las calles: «comenzamos con ´to’». Pero eso fue solo una linda ilusión que nos creamos después de vivir un año con la muerte tan cerca. Cosa que al ser humano se le hace muy difícil, extraño, siendo que es parte del ciclo vital, pero ese no es el punto ahora.

Esa ilusión se sostuvo al menos en el periodo veraniego en el cual estábamos y fue cuando las autoridades comunican una medida de extremo cuidado para prevenir la propagación del virus: el famoso permiso de vacaciones, el cual fue acogido por algunos como la oportunidad de distraerse de lo que acontecía (y vivimos aún).

Comenzaron los viajes al extranjero, las idas y vuelta a la playa, olvidando lo que había pasado en Europa en su época veraniega. Mencionó el viejo continente porque Chile tiene un pequeño problema que es la comparación con países desarrollados, pero bueno, ya nos dimos cuenta de que es solo para algunas cosas, porque justo ahora que si necesitábamos la comparación para que se tomarán decisiones importantes no fue considerado.

Mientras el personal de salud, TENS, enfermeras (os), médicos (as) no podían tomar vacaciones por la necesidad que existía por la crisis sanitaria; teníamos a una sociedad absorbida por el neoliberalismo, disfrutando su momento de relajación a costa de un personal de salud agotado, poniendo en riesgo la salud de otros y dejando el futuro peaks de casos a manos de los mismo que los años pasado en esta misma fecha. Creían que el virus se pondría buena persona.

Chile es nuevamente una olla a presión, entre las crisis sanitarias, la salud mental y la supuesta crisis económica que solo viven los simples mortales. Cabe destacar que los súper ricos, donde está incluido el Presidente, han incrementado en su fortuna a un casi 70%. Me pregunto y les preguntó a los lectores ¿Chile está efectivamente en una crisis económica?

¿Chile realmente no tiene dinero para enfrentar la crisis en términos globales? Si sus respuestas son similares a las mías y mi análisis, van a concordar conmigo.

Necesitamos salir de esta crisis y no olvidar quienes fueron los que votaron en contra de los retiros del 10% y también recordar a quienes votaron en contra de proyectos y que no propusieron nada, dejando a la gente sin opciones más que salir a arriesgar su vida y la de su familia por ganarse la vida su comida.

Necesitamos generar un despertar, pero organizado. Que no quede humo dando vueltas y un buen recuerdo. Necesitamos influir directamente, tanto en la calle como en los cargos electos, para así tener la fuerza suficiente y darnos la dignidad que merecemos.

No es error nuestro no tener personas dignas de tener nuestro voto, es culpa de las y los mismo de manchar con sangre y corrupción un mundo tan lindo como es la política y el parlamentar. Si no lo quieren ceder, lo iremos a disputar.

Valeria Reyes Policroni
Coordinadora del Movimiento Somos – Tens de profesión

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