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José Antonio Kast es elegido presidente de Chile: el peor y el mejor escenario

En esta serie de 3 notas exploramos el peor y el mejor escenario si sale electo alguno de los candidatos con mejores proyecciones.

La nota es un ejercicio literario con escenarios ficticios, donde a través de la exageración se busca llevar hasta las últimas consecuencias las figuras de cada presidencial.

Una serie de desafortunados eventos

El escenario es de segunda vuelta, Gabriel Boric y José Antonio Kast son los dos finalistas de las presidenciales.

El anticomunismo hace mella en la sociedad chilena, y en las últimas encuestas Boric sólo supera por 4 puntos a Kast a dos semanas y un debate presidencial de la elecciones.

El destino quiso que tres días antes del último debate una familia chilena haya muerto manos de un grupo de inmigrantes a la salida de Colchane.

Dos colombianos hacían dedo en la carretera y al negárseles el transporte, lanzaron una piedra al conductor, con la mala suerte que la piedra entró por la ventana lateral, provocando la pérdida del control del vehículo, volcándose y pereciendo en el instante dos adultos y dos menores de edad.

El tema se toma la agenda nacional, y la ciudad de Arica se vuelve masivamente en contra de los inmigrantes, atacando arbitrariamente a ciudadanos chilenos de origen colombiano, venezolano, haitiano.

En el trasncurso de esa semana, una docena de inmigrantes ilegales son detenidos por vigilantes voluntarios y devueltos a la frontera después de ser cruelmente golpeados.

El tema complica a Gabriel Boric, quien, fiel a sus principios, condena la violencia y se niega a la expulsión masiva de inmigrantes; esto inclina la balanza a favor de Kast en la última semana previa a las elecciones.

Y así es como Kast se convierte en el nuevo presidente de Chile.

La derecha por primera vez luego del retorno a la democracia logra pasar la banda presidencial a un candidato de su sector.

Primer universo: El mejor escenario

Una vez en posesión del poder, Kast modera su discurso. Sabe que para gobernar no le basta con su núcleo más duro, y entiende que la mayoría que le permitió llegar ahí es circunstancial, fruto del azar.

La contradicción es evidente: formalmente ostenta el poder, pero apenas tiene los cuadros profesionales para llenar toda las plazas de funcionarios; en este escenario, acude a su más cercano aliado, la UDI.

Sin embargo, sumados a los Republicanos no superan el 10% del Parlamento ni la Constituyente.

El gobierno es minoría, y Kast un rey atrapado en su castillo.

En consecuencia, sabe que negocia siempre en desventaja.

Frente a esta disyuntiva, decide abrir las puertas a un gobierno de unidad nacional, partiendo por reencantar al alma más liberal de su sector, Evópoli, a cuyo partido entrega los ministerios de la cultura, de la mujer (que decidió no fusionar), de la ciencia y de educación.

Incluso ofrece el Ministerio de Salud a Izkia Sichez, quien declina amablemente.

Como gran gesto político, entrega el Ministerio de Interior a Mario Desbordes, quien acepta el desafío previa firma de un acuerdo secreto de garantías democráticas entre el nuevo presidente y Renovación Nacional.

La Convención Constitucional determina, en acuerdo con el nuevo Congreso, donde el Frente Amplio, comunistas y la izquierda progresista son mayoría, que el gobierno de Kast será el último del ciclo y sólo durará 2 años.

En la práctica, es un gobierno de transición, que no tendrá el tiempo ni el músculo para hacer ninguna reforma significativa.

En vista de esto, Kast decide enfocarse en lo que ha denominado (no sin polémica) la Purga del Estado, proponiendo duras reformas contra el nepotismo, reduciendo los funcionarios de confianza a la mínima expresión y también regulando los salarios.

La propuesta más radical es que ningún funcionario público ganará más de 10 salarios mínimos.

La jugada es magistral, ya que cual rey en un tablero de ajedrez, rodeado por todas partes, echa mano a la única jugada que le permite contratacar.

Sabe que la izquierda no puede negarse a una agenda en favor de la probidad, y los distintos gobiernos comunales de Apruebo Dignidad comienzan a mostrar sus primeros signos de desgaste y corrupción, obligándolos a llegar a un acuerdo nacional para reformar el Estado de Chile.

Los dos siguientes años del gobierno de transición de Kast se abocan enteramente a esta materia, trayendo expertos internacionales desde Alemania y Finlandia para estos efectos.

La misma Ángela Merkel tiene palabras de elogio para sus iniciativas, con quien sostiene una videollamada en perfecto alemán, y de paso aprovecha a limpiar la imagen de su padre, injustamente tildado de Nazi.

Kast, anticipándose al cambio de ciclo, gobierna de facto en un formato semi presencial, dejando a Desbordes la tarea de vocero y representante público del gobierno, y dejando para él la supervisión interna del aparato estatal.

Sabe que ante la menor provocación, los sectores radicales esperan la excusa perfecta para una segunda revuelta social.

Los informes de inteligencia que pidió a las distintas ramas de seguridad y fuerzas armadas así lo confirman.

Otros hitos importantes que vale la pena mencionar durante su gobierno:

– Sebastián Sichel asume como ministro de Economía.
– Se expulsa al embajador venezolano en Chile.
– Los mercados se regulan, baja la inflación y crece la economía.
– Piñera es acusado y pierde el juicio político. Se retira de la vida pública y cambia su residencia a Chiloé.

Tras dos años de un gobierno administrativo sin mayores sobresaltos, la Convención Constitucional entrega su documento final, el cual es aprobado por un 70% de los votantes.

Se abren nuevas elecciones bajo el nuevo régimen semi-parlamentario, donde Giorgio Jackson es elegido el nuevo presidente de Chile, liderando una coalición de gobierno llamada «Pacto Amplio», que va desde la democracia Cristiana hasta el Partido igualdad.

El logo de esta nueva coalición es un arcoiris, y logran gobernar el país en paz por los próximos 16 años.

Universo 2: El peor escenario

Tras ser elegido con la promesa de acabar con la inmigración ilegal en Chile, Kast declara la Región de Arica y Parinacota en Estado de excepción.

Acto seguido, ordena el despliegue de tropas del Ejército, poniendo satélites, drones e ingenieros a la tarea de impedir el paso y construir la llamada Zanja.

Los sectores más nacionalistas de Arica, recogen el guante y organizan rondas de vigilantes que persiguen a inmigrantes ilegales, lo que permite toda clase de abusos en tierra de nadie.

El resultado es estrepitoso: durante el primer mes de ocupación mueren 20 inmigrantes, 2 de ellos por acción directa de militares chilenos.

Ante la condena internacional, Kast respalda al Ejército y Carabineros en su labor de defender la frontera y sistemáticamente detener y expulsar a los ilegales.

En Santiago La Orden Jesuita se declara moralmente en rebeldía contra el gobierno y solicita al papa excomulgar a José Antonio Kast.

La situación genera una serie de reacciones en cadenas que terminan con más de 200.000 personas concentradas en Plaza Dignidad, pidiendo la libertad de unos 400 prisioneros detenidos en el Campamento Libertad de Colchane, a la espera de su expulsión del país.

Chile es visto como el Israel de Latinoamérica, y el campamento de prisioneros crece a 2000, cuyas fotos con overles naranjos se toman la prensa internacional.

150 niños menores de 15 años son parte de la población del penal, muchos de ellos separados de sus padres al momento de ser detenidos.

En Arica, el ejército patrulla las calles, haciendo controles preventivos y deteniendo a todo aquel que no tenga el permiso de residencia.

Frente a esta situación, la izquierda reacciona y sale en masa a manifestarse por los derechos humanos de los inmigrantes detenidos.

Al mismo tiempo, un grupo de chilenos autodenominados «patriotas» sale al encuentro de los manifestantes con palos y armas blancas, lo que da paso a violentos enfrentamientos en Arica y otros puntos de Chile.

Pero es en Arica donde, producto de estas peleas, muere a manos de la primera línea un manifestante del Movimiento Patriota.

El militante es atacado por una turba desaforada, que lo patea en el suelo hasta causar su muerte; un cazanoticias capta el momento exacto en que pierde el conocimiento.

Este homicidio agudiza la seguidilla de ataques entre patriotas y antifascistas, generando múltiples heridos por arma blanca y golpes.

En Santiago el Movimiento Patriota honra la muerte del joven manifestante como un mártir de la causa nacionalista, y sus restos funerales son recibidos en La Moneda por Kasta como la primera «víctima de la violencia extrema» en Chile.

Los patriotas juran revancha en sangre, y, a pesar de los esfuerzos de mediación del gobierno de Kast, cumplen su palabra.

1 mes después de los hechos ocurridos en Plaza Dignidad de Arica, se realiza el primer asesinato de una autoridad política en Chile desde Jaime Guzmán: desconocidos asesinan a tiros a una de los constituyentes más representativos de la Convención Constitucional.

El hecho de sangre pone a Chile en estado de conmoción y la violencia se desata en las calles.

Desde calle Colón hacia el poniente, Santiago se sume en batallas campales entre patriotas y comunistas por el control de las plazas públicas.

Cada viernes hay al menos 100 heridos productos de estas reyertas.

La violencia se escapa de las manos del gobierno, y la policía evita intervner para no ser acusada de estar protegiendo a un bando más que el otro.

En ese contexto, el 3 de mayo de 2022 se produce un segundo estallido social en Chile con saqueos de supermercados, quema de estaciones de Metro y enfrentamiento con fuerzas armadas.

Se normaliza el uso de armas durante las manifestaciones, lo que da paso a la muerte del primer manifestante de izquierda: se trata de un representante de las diversidades sexuales, quien es golpeado brutalmente en una de las tantas represalias de los patriotas.

A su muerte siguen grandes manifestaciones contra la violencia, un concierto por la paz y la firma de una tregua política mediada por los Jesuitas.

Justo cuando la situación comenzaba a tranquilizarse, se da a conocer la noticia que el ejército decomisa un camión con armamento y municiones de guerra que se dirigía a la zona de la Araucanía.

Se trataría de parte del mítico arsenal de guerra de Carrizal Bajo. El chofer del camión es un joven cuyo hermano es un conocido militante de las juventudes comunistas en Pudahuel.

El gobierno acusa al Partido Comunista de estar detrás de esta operación.

La interpelación del gobierno es respondida con firmeza por los comunistas. En un punto de prensa desde la planicie del Museo de la Memoria, el Comité Central del partido se declara en abierta rebeldía contra el Gobierno de Chile.

Paralemente, un grupo de comuneros mapuches en distintos puntos de la Araucanía, se suman a la declaración del PC, estableciendo formalmente en sublevación armada contra Chile.

En vista de la conmoción nacional, El Congreso acusa constitucionalmente a Kast, con el propósito de llamar elecciones anticipadas.

A este juicio, se suma la Convención Constituyente, cuya mayoría de constituyentes se niegan a cumplir su trabajo hasta que Kast no renuncie a la presidencia.

Un pequeño grupo de constituyentes liderados por Teresa Marinovic cuestiona la medida e intenta de entrar al recinto a la fuerza, lo que calienta rápidamente los ánimos y finalmente se produce una pelea a puñetazos limpio entre ambos bandos.

La aprobación de la Convención cae a un 2%.

Justo cuando el país está al borde de una escalada armada, y un día antes de que comience el juicio contra Kast, este debe abandonar en helicóptero La Moneda.

Una turba de miles de personas rodean el edificio lanzando bombas molotov y enfrentándose con Carabineros.

Kast abandona Chile con destino a Miami, EE.UU., donde es recibido como exiliado político entre aplausos por la comunidad cubana anticastrista.

Se abren nuevas elecciones y Giorgio Jackson es elegido el nuevo presidente de Chile, liderando una coalición de gobierno llamada «Pacto Amplio», que va desde la democracia Cristiana hasta el Partido igualdad.

El logo de esta nueva coalición es un arcoiris.

Comienza el proceso de reconstrucción de la democracia en Chile que durará 16 años.

«La ironía es la ternura de la inteligencia» (F. Umbral). El estilo de este artículo busca destacar algún aspecto absurdo, fantástico o poético de la realidad. Por esta razón pertenece a la categoría de Humor y Literatura. Tus aportes a contacto@cponiente.cl

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