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El gobierno del empresariado que le dio la espalda a la ciencia chilena

El día 29 de Junio del año 2018 cuando el ahora candidato Presidencial Sebastián Sichel en su cargo como Vicepresidente Ejecutivo de CORFO, anunciaba al País a través de una gran portada en El Mercurio, la instalación de un Millonario Proyecto en la Región de Antofagasta consistente en un Centro de Investigación sobre energías Limpias y Litio, con el cual se busca materializar los compromisos de Chile en el Acuerdo Climático de Paris.

Dicha inversión es la mayor realizada en investigación y ciencia de los últimos años, ascendiendo a 265 millones de dólares, es decir, casi el 30% del presupuesto anual del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El proyecto tiene una  misión vital para el futuro del País, puesto que busca investigar e innovar para disminuir la emisión de CO2 en la Minería (la conocida Minería Verde), investigar el desarrollo del Litio y del Hidrógeno Verde entre otras metas que sin lugar a dudas nos da la posibilidad de generar un avance de la Ciencia Chilena, con un perfil regionalista y de conocimiento territorial.

Así lo entendieron distintas universidades Chilenas:  Universidad de Chile, Universidad Católica del Norte, Universidad de Antofagasta, Pontificia Universidad Católica de Chile, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Concepción, Universidad de Santiago de Chile, Universidad de Talca, Universidad de Tarapacá, Universidad Técnica Federico Santa María  y la Universidad Adolfo Ibáñez , las cuales al ver las grandes posibilidades de desarrollo académico y profesional junto al valor estratégico para el futuro del País, decidieron dejar diferencias de lado y postular en conjunto.

Pero no solo fueron Universidades Chilenas las interesadas en este importante proyecto, pues también un prestigioso consorcio extranjero en el que figuran universidades como Harvard, Columbia, MIT, Princeton, entre otras. Las mencionadas escuelas postularon aliadas con universidades Chilenas, siendo éstas la Universidad del Desarrollo, fundada por Cristian Larroulet, Jefe del segundo piso de la moneda, la Universidad Autónoma y la Universidad San Sebastián, donde ejerció como académico el mismo Sebastián Sichel junto a Andrés Chadwick, entre otros.

A esta altura pocos deben dudar acerca de cómo terminará esto.

Llegado el momento de evaluar las propuestas de la licitación del centro de investigación (ITL) se encargó a expertos extranjeros definir la mejor propuesta. El resultado  fue favorable a la iniciativa de las Universidades Chilenas obteniendo mejor calificación que el consorcio extranjero, una gran noticia para nuestro País y el desarrollo académico y científico.

Ahora solo quedaban en el camino 2 evaluaciones internas de CORFO, pero ya existía un evidente optimismo en las universidades Chilenas al ser mejor evaluados por la visión experta e imparcial internacional.

Sin embargo, llegado las otras dos evaluaciones pasó lo que las “malas lenguas” imaginaban. La evaluación da un giro en 180 grados y esta vez es el Consorcio Extranjero quien fue mejor evaluado, terminando por adjudicarse esta millonaria licitación clave para los intereses de la ciencia y futuro del País.

¿Sorpresa? Tal vez no, sucedió con el Salitre y también con el Cobre, donde es el capital internacional quien define nuestros destinos como sociedad.

El Consejo de Rectores, Senadores, Distintos Académicos han solicitado explicaciones y una nueva evaluación, lo que ha sido negado tajantemente por representantes de CORFO.

¿Será este una muestra del estilo Sichel?

¿O tal vez de otros poderes que pudieran haber influenciado en la materia? De cualquier forma el resultado es el mismo, un retroceso para la Ciencia Chilena entregando la soberanía de las decisiones estratégicas a los mismos de siempre, temas que en esta nueva Constitución deben cambiar para a lo menos alcanzar un futuro que valga la pena vivir.

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